El turismo de reuniones es una tipología turística que supone un gran mercado generador de importantes beneficios tanto para las empresas que organizan estos eventos como para las empresas receptoras del turismo, para multitud de empresas relacionadas directa o indirectamente con el sector, las sedes y con los destinos que albergan todo tipo de reuniones en el mundo.

Son numerosos los aspectos que convierten el turismo de reuniones en un modelo idóneo que impulsa la recuperación del un destino. Hoy día, las ciudades apuestan cada vez más por establecer este tipo de turismo, administrando esfuerzos no solo en infraestructuras construyendo palacios de congresos, sino también volcándose con especial interés en la comunicación, el marketing y la promoción del destino.

Si se atiende a sus definiciones, tenemos por una parte la Organización Mundial del Turismo que plantea que el sector de reuniones y eventos (también conocido como sector de las reuniones, viajes de incentivos, conferencias y exposiciones o sector de las MICE (Meeting, Incentives, Congresses, Exhibitions), es aquel que abarca las actividades basadas en la organización, promoción, venta y distribución de reuniones y eventos; productos y servicios que incluyen reuniones gubernamentales, de empresas y de asociaciones; viajes de incentivos de empresas, seminarios, congresos, conferencias, convenciones, exposiciones y ferias.

Por otra parte, la “industria de reuniones” es el término preferido por la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA), por Meeting Professional International (MPI) y por Reed Travel en lugar del acrónimo MICE, que no reconoce el carácter industrial de las mismas.

Sin embargo, la concepción de “industria” implica una idea de proceso estandarizado en la que el producto se genera en una cadena, lo que dista enormemente del dinamismo, multidisciplinaridad y complejidad de las redes y movimientos económicos que se forman a raíz de este tipo de turismo, y del turismo en general.

La industria de reuniones podría dividirse en “asistencia a reuniones, conferencias o congresos, ferias comerciales y exposiciones” y en “otros negocios y motivos profesionales”. (OMT)

A pesar de la falta de consenso en la delimitación conceptual de este segmento turístico, todos coinciden en la relevancia e impactos positivos que genera la actividad del turismo de eventos en los destinos con capacidad para dar cabida a su desarrollo, y es por ello que tantos destinos tratan de contar con los medios adecuados para captar esta demanda.

Entonces, ¿quién es el turista de eventos?

Aquella persona que viaja motivada por diferentes actividades relacionadas con su actividad profesional y ocio. Es decir, la que se desplaza de su lugar habitual por un congreso, feria, festival, concierto, etc.

Fuente: El turismo de eventos y reuniones en destinos turísticos maduros, de Crístofer Pérez Díaz y Ángel Israel Páez Escobar (Creative Commons)

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